Plazos para impugnar un despido en España
En la jurisdicción social, el plazo habitual para impugnar un despido es de veinte días hábiles desde que se produce la extinción o se recibe la comunicación, según el caso concreto.
No cuentan sábados, domingos ni festivos laborales. Un retraso de un solo día puede cerrar la vía de la demanda, aunque el fondo del asunto sea sólido.
La presentación de la papeleta de conciliación ante el órgano administrativo correspondiente interrumpe el plazo. Guardar el justificante de presentación es esencial.
Si la carta llega por burofax o se entrega en mano, anote el día exacto. Las notificaciones en periodos de vacaciones o baja también tienen matices que conviene contrastar.
Antes de dejar pasar días, reúna contrato, nóminas y la comunicación de despido. Una consulta temprana permite decidir con margen si conviene negociar o impugnar.